domingo, 25 de noviembre de 2012

Esperanza Vana



Sabemos lo que queremos, incluso cuando dudamos, sabemos que es lo que de verdad deseamos, y es difícil, muy difícil ir en contra de nuestra propia voluntad a pesar de que lo que queramos no siempre sea bueno para nosotros. Podemos darle una oportunidad a nuestros deseos si somos optimistas, pero es muy necesaria una dosis de realidad también. Siempre estaremos intoxicados por nuestra subjetividad, nunca veremos nada de forma objetiva, ya sea respecto a otros o respecto a cosas que tienen que ver con nosotros mismos. Hay veces en las que creo que yo misma puedo cambiar mi futuro con mis decisiones y mis acciones, incluso cuando tomo una decisión de la que no estoy segura, prefiero pensar que voy a poder cambiar las consecuencias, que me voy a quedar lo bueno y voy a cambiar lo malo del camino que he tomado. Pero en todos los caminos hay zarzas y espinos, y podemos disimularlos, sí, pero en algún momento llegarán a herir. Puedo intentar evitarlos, puedo correr cuando lleguen para arañar mi piel, pero quedará una marca, una marca que dolerá y quién sabe por cuanto tiempo. El pasado nunca se olvida por mucho que queramos. Podemos enterrarlo, tirarlo al mar, pero volverá a nosotros y tendremos que luchar por ignorarlo si nos hace daño, porque vivir lamentándonos por lo que no pudimos cambiar, no es vivir.



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