miércoles, 14 de noviembre de 2012

Esperar...


La mayoría de mi vida la he pasado esperando, o al menos esa es la impresión que tengo, será porque la espera siempre se hace larga y aquello que esperamos, cuando es bueno, parece excesivamente breve. Esperar, esperar, esperar, y después, ¿qué hay? Empiezo a sentir que quizá esperar es la mejor parte, no parece así, pero normalmente tras la espera viene un cambio, y aunque al principio el cambio parezca mejor, luego empiezan las desventajas, y entonces deseamos por un momento volver a la espera, volver a ese momento en el que nada dependía de nosotros mismos porque lo único que podíamos hacer era esperar. Espero y espero, pero me da la impresión de no avanzar, porque cada espera que termina da paso a una nueva que parece aún más ardua, la cuestión es ¿habrá recompensa? Ese es el problema, y nunca lo sabré. ¿Habrá merecido la pena esperar o solo estoy malgastando mi tiempo? El tiempo nunca se pierde si aprendes por el camino, o eso es lo que me gustaría pensar...



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