Vivo dividida entre lo que quiero y lo que siento. Realmente quiero olvidar, quiero ignorar los sentimientos que me acechan en los momentos de duda, pero están ahí y siento que los motivos que los impulsan son realmente válidos. ¿Cómo ignorar algo que te parece tan real? ¿Y si las personas en las que confías no son lo que parecen? Siento cosas que quisiera no sentir, siento cosas que me hacen daño y aunque me gustaría dejarlas atrás, por un lado me aferro a ellas involuntariamente. Siento que tengo que mantenerlas en algún rincón escondido, intentando que no salgan a la luz para no causar problemas, pero deben estar ahí para que llegado el momento, lo que ocurra no me pille desprevenida. Es una mezcla entre sentirme completamente indefensa y estar a la defensiva, me siento desprotegida y sé que no tengo armas con las que defenderme, sin embargo me mantengo en tensión para que cuando ocurra lo que tenga que ocurrir al menos el dolor no sea tan grande y tenga algo en lo que apoyarme, algo ficticio y apenas inexistente, pero existe en mi mente para darme algo de seguridad.
Necesito algo que me haga saber que merece la pena, necesito algo más que me aleje de este miedo.
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