Nubes de tormenta
Nunca se puede estar preparado. Nunca sabes qué llegará y cuanto más
sepas sobre el futuro, cuánto más intentes estar preparado, menos lo estarás. A
veces incluso creo que no quiero estar preparada para cosas que sé que es
probable que vengan. Me gustaría entregarme al optimismo y creer que las cosas
saldrán bien, y en el fondo si no quiero prepararme para algo que ocurrirá, es
porque espero que no ocurra, espero y confío en ello más que en nada, porque es
lo que quiero, porque es lo que mi corazón desea, porque soy libre de soñar y a
veces los sueños se hacen realidad. Pero, cuando llegue, ¿qué me espera? Y lo
sé, desolación es la palabra clave. Porque las cosas llegan y cuando estén
aquí, porque sé que llegará aunque mi corazón sueñe que falta mucho, entonces
habrá que enfrentarlo, y entonces saldré perdiendo, y perderé más que nunca.
Perderé hasta aquello que todavía no tengo, así que en realidad, lo perderé
todo. Y no hay forma de prepararse. Y no hay forma de escapar. Porque lo sé
todo pero de alguna forma sigo confiando en que nunca ocurrirá.

No hay comentarios:
Publicar un comentario