martes, 13 de noviembre de 2012

Nubes de tormenta



Nunca se puede estar preparado. Nunca sabes qué llegará y cuanto más sepas sobre el futuro, cuánto más intentes estar preparado, menos lo estarás. A veces incluso creo que no quiero estar preparada para cosas que sé que es probable que vengan. Me gustaría entregarme al optimismo y creer que las cosas saldrán bien, y en el fondo si no quiero prepararme para algo que ocurrirá, es porque espero que no ocurra, espero y confío en ello más que en nada, porque es lo que quiero, porque es lo que mi corazón desea, porque soy libre de soñar y a veces los sueños se hacen realidad. Pero, cuando llegue, ¿qué me espera? Y lo sé, desolación es la palabra clave. Porque las cosas llegan y cuando estén aquí, porque sé que llegará aunque mi corazón sueñe que falta mucho, entonces habrá que enfrentarlo, y entonces saldré perdiendo, y perderé más que nunca. Perderé hasta aquello que todavía no tengo, así que en realidad, lo perderé todo. Y no hay forma de prepararse. Y no hay forma de escapar. Porque lo sé todo pero de alguna forma sigo confiando en que nunca ocurrirá.



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