martes, 25 de diciembre de 2012

Nada más...

Después de cierto cambio importante en mi vida, sigo sin poder decir nada más, sigo estando igual, y las cosas no mejoran, ha llegado el cambio que tanto esperaba, que me traía por fin una promesa de buenos tiempos, lo que he estado esperando un año, y parece que no ha servido de nada, porque todo seguirá igual. Y me sigo preguntando si estoy condenada, si es algo que he hecho o por como soy, pero no hallo respuesta. Y cada día que pasa, duele más levantarse, y cada minuto que pasa un nuevo pensamiento oscuro encuentra cobijo en mi mente. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hago mal? Ya no sé a qué encomendarme, porque parece que la vida no trae nada agradable para mí ni para los que se acercan a mí. ¿Debería entonces aislarme y ocultar este dolor del mundo, para que los demás no tengan que sufrir por mí? Creo que es lo que debería hacer, pero una vez que este hecho, no habrá vuelta atrás.




viernes, 7 de diciembre de 2012

7 demonios

Porque siempre oirás a esa pequeña presencia que te susurra al oído las cosas que no quieres oir. Esas cosas que te hacen daño y aunque quieras pasarlas por alto, no puedes, porque ese demonio continuamente te las susurra al oído, una y otra vez, hasta que se convierte en una obsesión. Hasta que no ves nada más, y lo estropeas todo porque no puedes sacarlo de tu cabeza, es entonces cuando ese pequeño ser ha conseguido su objetivo, y en lugar de estar más cerca de la felicidad, estás a años luz. Es imposible no escucharle, no se puede escarpar de sus susurros envenenados, de sus palabras afiladas que nos atraviesan, porque encuentra nuestras mayores debilidades y sabe dónde atacar. Lo peor es que estos demonios, nos los creamos nosotros mismos, y una vez que aparecen, no se irán, resistirán hiriéndonos para siempre...


 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

No puedes luchar contra la luz de la luna

No sé qué es lo que quiero, no entiendo mis propios sentimientos. Intento resistirme a caer en los extremos, pero no hago más que hacerlo. Si decidiera dejarlo todo atrás y simplemente olvidarlo, estoy segura de que volvería a querer tenerlo, pues por norma general deseamos lo que no tenemos. Si lo dejo, si decido olvidar, entonces estaré sola, sola ante el peligro, sola ante el dolor, y quién sabe si podría estar sola, pues hasta ahora no he sido capaz. Ojalá pudiera borrar todo, ojalá pudiera volver atrás y alejarme en su momento, y el hecho de desear esto me hace pensar que no estoy haciendo lo que debo, porque soy una insensata ligada a mis emociones más que a nada, y parece que el mundo no puede interferir, que siempre habrá en mí una fuerza superior que me domina y me hace sentir, y esos sentimientos siempre van en contra de lo que realmente necesito. a veces me siento estúpida cuando un pensamiento cruza mi mente, ojalá existieran los filtros de amor, o más bien de desamor, que te hacen olvidar sin más. Pero el problema no está en los demás aunque yo lo busque ahí, el problema está en mi dualidad, en mis emociones que juegan conmigo, y sé que para eso no habrá filtros de amor. Intento luchar en vano para poder ser feliz, pero no puedo acabar con esto, al igual que no se puede luchar contra la luz de la luna, pues su hechizo te atrapa...



 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Indefensa


Vivo dividida entre lo que quiero y lo que siento. Realmente quiero olvidar, quiero ignorar los sentimientos que me acechan en los momentos de duda, pero están ahí y siento que los motivos que los impulsan son realmente válidos. ¿Cómo ignorar algo que te parece tan real? ¿Y si las personas en las que confías no son lo que parecen? Siento cosas que quisiera no sentir, siento cosas que me hacen daño y aunque me gustaría dejarlas atrás, por un lado me aferro a ellas involuntariamente. Siento que tengo que mantenerlas en algún rincón escondido, intentando que no salgan a la luz para no causar problemas, pero deben estar ahí para que llegado el momento, lo que ocurra no me pille desprevenida. Es una mezcla entre sentirme completamente indefensa y estar a la defensiva, me siento desprotegida y sé que no tengo armas con las que defenderme, sin embargo me mantengo en tensión para que cuando ocurra lo que tenga que ocurrir al menos el dolor no sea tan grande y tenga algo en lo que apoyarme, algo ficticio y apenas inexistente, pero existe en mi mente para darme algo de seguridad. 
Necesito algo que me haga saber que merece la pena, necesito algo más que me aleje de este miedo.




domingo, 25 de noviembre de 2012

Esperanza Vana



Sabemos lo que queremos, incluso cuando dudamos, sabemos que es lo que de verdad deseamos, y es difícil, muy difícil ir en contra de nuestra propia voluntad a pesar de que lo que queramos no siempre sea bueno para nosotros. Podemos darle una oportunidad a nuestros deseos si somos optimistas, pero es muy necesaria una dosis de realidad también. Siempre estaremos intoxicados por nuestra subjetividad, nunca veremos nada de forma objetiva, ya sea respecto a otros o respecto a cosas que tienen que ver con nosotros mismos. Hay veces en las que creo que yo misma puedo cambiar mi futuro con mis decisiones y mis acciones, incluso cuando tomo una decisión de la que no estoy segura, prefiero pensar que voy a poder cambiar las consecuencias, que me voy a quedar lo bueno y voy a cambiar lo malo del camino que he tomado. Pero en todos los caminos hay zarzas y espinos, y podemos disimularlos, sí, pero en algún momento llegarán a herir. Puedo intentar evitarlos, puedo correr cuando lleguen para arañar mi piel, pero quedará una marca, una marca que dolerá y quién sabe por cuanto tiempo. El pasado nunca se olvida por mucho que queramos. Podemos enterrarlo, tirarlo al mar, pero volverá a nosotros y tendremos que luchar por ignorarlo si nos hace daño, porque vivir lamentándonos por lo que no pudimos cambiar, no es vivir.



viernes, 23 de noviembre de 2012

Elegir

No siempre encontramos la verdad delante de nuestros ojos, pero cuando lo hacemos, muchas veces decidimos obviarla, pues no saber nos hace más felices. Es una decisión difícil, pues la verdad es lo que deseamos conocer pero lo que muy probablemente nos hará infelices, por eso es más fácil vivir en la ignorancia, solo creyendo en nuestras vanas ilusiones, que pueden no ser ciertas pero al menos nos traen la felicidad. Por eso me pregunto, ¿merece la pena la verdad? ¿realmente merece la pena luchar por conocer una verdad que nos traerá la infelicidad? Creo que es una causa muy noble, el luchar por conocer toda la verdad y construir nuestra vida así, sin embargo el otro camino es mucho más fácil, y por eso se presenta el dilema. He estado una temporada viviendo en la ignorancia, y era feliz, pero ha llegado un punto en el que necesito la verdad, como si realmente necesitara la infelicidad, porque la felicidad me parece simplemente una fachada, una máscara que no podría sobrellevar eternamente.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Esperar...


La mayoría de mi vida la he pasado esperando, o al menos esa es la impresión que tengo, será porque la espera siempre se hace larga y aquello que esperamos, cuando es bueno, parece excesivamente breve. Esperar, esperar, esperar, y después, ¿qué hay? Empiezo a sentir que quizá esperar es la mejor parte, no parece así, pero normalmente tras la espera viene un cambio, y aunque al principio el cambio parezca mejor, luego empiezan las desventajas, y entonces deseamos por un momento volver a la espera, volver a ese momento en el que nada dependía de nosotros mismos porque lo único que podíamos hacer era esperar. Espero y espero, pero me da la impresión de no avanzar, porque cada espera que termina da paso a una nueva que parece aún más ardua, la cuestión es ¿habrá recompensa? Ese es el problema, y nunca lo sabré. ¿Habrá merecido la pena esperar o solo estoy malgastando mi tiempo? El tiempo nunca se pierde si aprendes por el camino, o eso es lo que me gustaría pensar...